8.4.10

La autarquía

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De 1939 a 1959, España realiza una política autárquica cuando el resto del mundo occidental iba liberalizando paulatinamente su economía. La primera pregunta que hemos de plantear, es si esta autarquía fue impuesta desde el exterior o si, por el contrario, fue la consecuencia de una decisión del Gobierno Español. Este es un tema interesante y muy polémico. Veamos brevemente algunas de las posturas que se han mantenido.

El profesor Velarde sostiene la siguiente tesis: la autarquía española tiene dos etapas claramente diferentes: "La primera, desde 1892 a 1936, en que los impulsores del movimiento autárquico son los intereses burgueses. La segunda, desde 1939, en que, como consecuencia de las presiones internacionales, es también el Estado quién decide desarrollar el movimiento proteccionista".

Los profesores Tamames y Rojo mantienen una postura diferente a la de Velarde, y, en parte similar entre ellos. Tamames hace una crítica de la política de autarquía, y llega a manifestar que sino se realizó la estabilización en 1954 fue por la falta de imaginación de nuestras autoridades económicas (ya que se había suscrito un Convenio de Ayuda Económica con EE.UU. el 26-9-54).

Rojo marca una divisoria en dos épocas: de 1939 a 1950, en la cual la política autárquica fue la única vía disponible, dadas las condiciones internas e internacionales; y de 1950 en adelante, en que el desarrollo autárquico fue la política libremente aceptada por el Gobierno español.

Quizá lo más apropiado sea diferenciar tres épocas, siguiendo a Gamir: la primera de 1939 a 1950; la segunda de 1950 a 1958 y la tercera, la del propio período estabilizador.

En la primera, los factores exteriores y los relacionados con nuestra Guerra Civil, tuvieron una importancia fundamental en el mantenimiento de la autarquía. El profesor Velarde ha analizado con exactitud estos elementos: bloqueo económico, miedo a la invasión, cierre de fronteras, aislamiento en relación al Plan Marshall. Rojo añade, entre otras cosas, el daño causado a nuestra capacidad productiva por la Guerra Civil, la pérdida de reservas de oro y las dificultades de suministros en la Segunda Guerra Mundial. Ahora bien, influyeron también posiciones ideológicas internas; es decir, no existió un puro condicionamiento exterior, sino que hubo al mismo tiempo una preferencia de las personas que dirigían la política española por la autarquía. Este deseo de autosuficiencia lo encontramos en el preámbulo de las leyes de industria de 1939 y en la ley de creación del I.N.I. de 25-09-1941.

La segunda etapa, de 1950 a 1958, es diferente. El haber escogido el año 1950 como línea divisoria de las dos etapas se justifica por varias razones.

El hecho más importante que influye en España es el cambio en las relaciones internacionales; hacia 1947 comienza la "guerra fría" o sea, el antagonismo Oriente-Occidente, que lleva consigo un ajuste en los acuerdos internacionales y en la política de bloques. Mientras Oriente y Occidente formaban un sólo bloque, España quedaba excluida por estar fuera del contexto ideológico de ambos. Sin embargo, desde el momento en que se produce el enfrentamiento, el gobierno español se ve aceptado, de algún modo, en el bloque occidental.

La consecuencia lógica de esta aceptación es la firma de acuerdos, que suponen para España entrada de capital extranjero. Esto da lugar a un notable período de expansión económica, que se cierra en 1959. Ya es difícil argumentar que estábamos obligados a ser autárquicos: en el fondo, siguieron pesando los factores ideológicos internos, mezclados con una gran inercia y un no querer darse cuenta de cómo iba evolucionando Occidente.

La política autárquica e inflaccionista acaba rompiéndose por su punto más débil: la balanza de pagos. En 1958 ocurren en Europa, tres importantes acontecimientos que hacen más patente la diferencia que nos separa de ellos: incremento de la liberalización de mercancías; convertibilidad de las divisas entre sí e iniciación del Mercado Común.

Los problemas de inflación y de balanza de pagos, los acontecimientos exteriores que ayudaron a que la sociedad española tomase conciencia de su distanciamiento de Europa y la entrada de un equipo en el Gobierno con ideas diferentes llevaron a la estabilización y a una cauta liberalización exterior. Es decir, la causa del fin oficial de la autarquía fue la mezcla de factores exteriores y de decisiones interiores.

En resumen, la visión simplista de que España se vio obligada desde el exterior a una política de autosuficiencia, que decidió romper cuando las circunstancias se lo permitieron, no parece adecuada, ya que no se comprendería que existiesen después en España fuerzas muy proteccionistas e incluso neoautárquicas. La existencia de las mismas y su gran influencia sobre la política posterior se explica mejor si pensamos que la autarquía fue, en gran parte deseada.

Podemos preguntarnos: la economía española ¿creció en el período autárquico?. Es bastante difícil estudiar los ritmos de crecimiento desde la Guerra Civil porque se carece de estadísticas adecuadas. Entre 1940 y 1954 el Consejo de Economía Nacional calculó la Renta Nacional. Desde 1954 hasta la actualidad viene siendo calculada dentro de la Contabilidad Nacional.

Existe una discusión sobre que amplitud se le debe dar a los intervalos ya que de ella depende el ritmo de crecimiento, y de esta discusión se pueden extraer las siguientes conclusiones:
  1. No se puede comparar de una manera simplista las tres décadas para estudiar ritmos de crecimiento, sino que hay que fijarse en la evolución de los ciclos.
  2. De los datos disponibles se deduce que el ritmo de crecimiento fue superior en el período postautárquico, aunque si utilizamos una de las comparaciones posibles (el ciclo 1949-60 con el 1958-66, estimando que el período de estabilización se puede introducir en ambas épocas) la diferencia es mínima.
Con esto pasamos al punto fundamental: lo importante no es cuanto se crece, sino como se crece. El desarrollo es un fenómeno más cualitativo que cuantitativo. Desarrollo no es simplemente un aumento de la Renta Nacional, sino que, entre otras cosas, para que exista desarrollo, este crecimiento debe realizarse de tal manera que no impida los aumentos posteriores.

La autarquía significó un proceso de sustitución de importaciones a ultranza que se estrangulaba a si mismo, ya que no tenía en cuenta costes comparativos. El resultado fue el desarrollo de industrias sin dimensión, maquinaria, ni mercados apropiados, con altos costes y bajas calidades, que cerraban el acceso de los productos españoles a los mercados internacionales. A medida que avanzaba el proceso de desarrollo se demandaban artículos que no siempre podían ser producidos en el interior y surgían nuevas necesidades de importación; pero las posibilidades de importar estaban extraordinariamente limitadas por el estrangulamiento de las exportaciones, generándose de esta forma una contínua inflación sectorial de demanda. La crítica a esta política debe fundarse, más que en el hecho de que origine un crecimiento lento, en que se basaba en unos esquemas no competitivos que había que comenzar por desmontar para poder llegar a un desarrollo sano y que ha significado un lastre importante para la economía postautárquica.

ANEXO: CUADRO DE RITMOS DE CRECIMIENTO MEDIO ANUAL ACUMULATIVO DE LA RENTA NACIONAL Y DE LA RENTA POR PERSONA (en pesetas constantes).

RITMOS DE CRECIMIENTO
Período Renta Nacional Renta por Persona
40-71 5,10 4,20
40-50 1,94 1,15
50-60 6,03 5,13
60-70 7,46 6,45
40-58 4,50 3,65
58-70 6,12 5,12
50-58 7,78 6,83
58-71 5,96 4,96
49-60 6,20 5,27
60-68 7,77 6,66
58-66 6,32 5,28
46-58 5,13 4,23
40-60 3,96 3,12
60-71 7,23 6,18



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