11.5.10

Alternativas a la crisis del modelo de producción tradicional de los años 50

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La agricultura aporta al Producto Nacional Bruto (P.N.B.) menos del 5% en 1993, ¿por qué entonces es objeto de unos estudios tan prolíficos?. Sabemos que la población que trabaja en este sector desciende y que el porcentaje de población es doble del tanto por ciento del Producto Nacional Bruto obtenido por el sector, lo que indica una productividad agrícola media por persona empleada que sólo llega a la mitad de la media nacional. Además de todo esto, la Balanza Comercial ha pasado a ser deficitaria y las exportaciones agrícolas significan un porcentaje decreciente del total. Sin embargo, el Producto Bruto por persona activa ha crecido más rápidamente que en el resto de la economía, por lo menos en determinados momentos todo ello representa una cierta originalidad dentro de los países en desarrollo dentro del área mediterránea. Al mismo tiempo los precios de los inputs agrarios han crecido más lentamente que los de los outputs, es decir, que se ha producido un trasvase de renta desde la industria y los servicios hacia la agricultura hasta 1974.

Todo ello, plantea una problemática bastante compleja que siguiendo a Gamir se puede explicar basándose en el siguiente esquema: más que de crisis agrícola se puede hablar de crisis del modelo de producción tradicional.

Ante esta crisis, la Política Económica tenía dos posibles vías de actuación:
  • Intentar apuntalar el sistema tradicional.
  • Transformarlo buscando distintas formas de producción.
La Política Agraria se inclinó por el primero.

Vamos a explicar la actuación de la Política Agraria dividiendo este esquema en tres partes:
  1. Descripción del sistema tradicional y las causas de su crisis.
  2. La política de sostenimiento del sistema tradicional.
  3. La política alternativa de transformación del mismo.
Conclusiones:
  • El modelo tradicional de producción agrícola era más racional de lo que se piensa.
  • La crisis de la agricultura no provino de la política agrícola, sino de elementos exteriores.
  • La política de precios ha tendido a apuntalar el sistema tradicional.
  • El proteccionismo agrícola debe tener como guía los precios internacionales, modificados por consideraciones de costes y beneficios sociales. La política de protección del Mercado Común a la agricultura no es, lo mejor de la política económica comunitaria.
  • El reparto de latifundios en unidades de producción familiares es hoy difícil de defender.
  • España debe transformar su oferta agraria, convirtiéndose en un país más ganadero para acoplarse a la demanda, sin separarse demasiado de los precios y costes internacionales.

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