2.4.10

Política industrial general: Fortalecimiento dimensional de las empresas

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El minifundismo industrial, que casi como una constante histórica ha venido caracterizando al sector secundario de nuestra economía, constituye también un exponente cierto del desequilibrio existente en el mismo por lo que afecta a la dimensión o tamaño de sus establecimientos fabriles.

A pesar de que una de las funciones primordiales de toda la política industrial es preocuparse por la dimensión adecuada de las empresas, no fue este el comportamiento seguido en España hasta 1962, año en el que aparecen las primeras disposiciones relativas a la nueva etapa de industrialización y entre las que se vislumbran determinadas medidas acerca de la circunstancia dimensional.

Estas medidas en 1962 fueron complementadas con un Decreto de 26 de Enero de 1963; se distinguen en éste tres tipos de industrias:
  • Aquellas para las que se reconoce libertad de instalación, ampliación y traslado.
  • Las que precisan para ello autorización de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos.
  • Aquellas otras que requieren determinadas condiciones técnicas y de dimensión mínima.
En el transcurso de ese decenio, las disposiciones de política industrial que mayor énfasis han concedido al problema de la dimensión han sido las siguientes:
  • Legislación sobre dimensiones minimas.
  • Planes de reestructuración.
  • Acciones concertadas.
  • Polos de promoción y desarrollo.
  • Zonas de especial interés.
  • Industrias de interés preferente.
  • Carta de exportador.
De entre ellas solamente las tres primeras afrontan el problema de la fragmentación de nuestra industria de manera diferente, considerándose las restantes como complementarias de las anteriores en lo que a dimensión y tamaño de la planta se refiere.

La efectividad de ambos grupos de medidas dependerá en último término de la estructura industrial del país, así como, de la tipología de establecimientos existentes en el mismo.

De un análisis realizado a partir de unos datos proporcionados por el Ministerio de Industria referidos al año 1969, se llega a la conclusión de que la dimensión media de la planta industrial en España es muy baja comparada con otros países y que predomina la empresa artesanal o pequeña con menos de 50 obreros. A la misma conclusión llegó la Comisión de Productividad del I Plan de Desarrollo cuando señaló, entre otros, como factores a los que podía imputar la baja dimensión media de la empresa española a los siguientes:
  • Excesiva proporción de empresas artesanas y pequeñas, tanto de establecimientos, como por el porcentaje de empleo.
  • Escaso número de empresas de tamaño medio y, su reducida dimensión en relación con las de otros países.
  • El número reducido de grandes empresas y que, a pesar de su gran dimensión con respecto a las demás, resultan ser en tamaño bastante inferiores a las grandes empresas internacionales.
A través de las concentraciones de empresas y de las acciones concertadas se pretende alcanzar una serie de objetivos entre los cuales no son los menos importantes los de incrementar la producción, conseguir una mayor flexibilidad en los márgenes comerciales, o lograr una superior autonomía financiera. De ahí, quizás, el que la política industrial haya establecido unos beneficios fiscales y financieros que constituyen ante todo un adecuado estímulo al deseable estrechamiento de los lazos de colaboración interempresariales, de cara a la deseable corrección de una estructura dimensional que resulta totalmente inadecuada.

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