15.3.10

Problemas actuales de la economía del carbón.

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Durante los años cuarenta y cincuenta, se acude a una expansion de la producción de carbón, para detenerse en el año 1959, debido a:
  • La disponibilidad de medios de pago exteriores.
  • La incorporación de tecnologías basadas en el petróleo.

Esto provocó la caída en las producciones y el cierre de minas.
Para evitarlo, se produjo:
  • la entrada del sector público en la minería de la hulla (HUNOSA).
  • el apoyo de las centrales térmicas del I.N.I. (ENDESA) a los menudos de antracita y lignito.
En el año 1973, con la crisis energética internacional, se impulsa la producción de carbón, para reducir gradualmente la excesiva dependencia del petróleo. Por ello, se llevaron a cabo nuevas exploraciones y prospecciones en todo el territorio nacional.

Con todo esto, aparte de la producción nacional, también se necesitaron importaciones. A este efecto, en el año 1981, el I.N.I. forma la Sociedad Española de Carbón Exterior (CARBOEX), con participación de HUNOSA, ENCASUR, y ENPETROL, a fin de activar las importaciones, llegando incluso a tomar participaciones en minas en el extranjero. Por otro lado, la iniciativa privada creó otra empresa, APROCAR, con fines análogos.
Los puertos seleccionados para la entrada del carbón importado resultaron ser:
  • Gijón.
  • Algeciras.
  • Carboneras.
En el proceso de vuelta al carbón, aparece la exigencia de disminuir la contaminación al mínimo posible, así como intentar aprovechar al máximo los residuos resultantes para fabricar materiales de fabricación.

Con la reconversión del carbón todavía por realizar, en el año 1986, como paliativo de las crecientes dificultades, empezó a generalizarse el nuevo sistema de contratación de carbones térmicos, mas conocido como Plan de Carbones.
Así, las patronales del carbón y de la electricidad (CARBUNIÓN y UNESA) firmaron un acuerdo estableciendo métodos para el fomento de las minas, que realmente tengan mayores posibilidades de competir de cara al futuro, bajo las exigencias comunitarias de liberalización progresiva, con dos tipos de contratos:
  1. Acogiéndose al denominado precio de referencia.
  2. Conforme al régimen de mercado libre.
En diciembre de 1987, se firmó el Convenio y el Plan de Futuro 1987-1990, entre S.O.M.A.-U.G.T. y HUNOSA, con el objetivo de alcanzar las siguientes metas para 1990:
  • 3,2 millones de Tm de carbón lavado.
  • Una plantilla de 18.500 trabajadores.
  • Autogeneración de electricidad para usos propios, con combustible residual.
  • Creación de una empresa mixta entre el Principado de Asturias y HUNOSA, a fin de promover nuevas iniciativas de inversión y empleo.
En 1988, con base en el Convenio y el Plan de Futuro se aprobó el denominado Contrato-programa Estado-I.N.I.-HUNOSA. En él se previó un aumento en la productividad del 5% anual acumulativo, llegando al arranque mecanizado de, por lo menos, el 51% del carbón extraído.

La Comunidad Económica Europea fue aceptando las subvenciones derivadas de todos estos acuerdos, pero condicionando el visto bueno a que España presentase, antes de julio de 1990, un plan de racionalización y reconversión, para acabar, de una vez por todas, con las ayudas al sector el 1 de enero de 1993.
Por todo esto, en 1989, el sector del carbón hizo público un esbozo de un plan de reconversión mucho más drástico que el Plan de Futuro y el Contrato-programa.
No obstante, pese a los ajustes realizados aún persiste una total dependencia financiera.

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