Su contenido ha guiado la política energética desarrollada estos últimos años.
Sus objetivos son:
- Reducir la dependencia del petróleo como elemento primordial de nuestro abastecimiento energético.
- Asegurar una oferta energética suficiente y diversificada, que permita el máximo crecimiento del P.I.B. (se busca el mayor uso posible de las energías de origen nacional, compatible con el equilibrio interno y externo de nuestra economía.
- Moderar y racionalizar los consumos energéticos, adaptádolos progresivamente a los recursos reales del país.
- Incrementar la eficiencia energética de los procesos productivos, disminuyendo la elasticidad consumo de energía /P.I.B.
- Reducción del peso del compomente energético en la estructura de los costes de fabricación de productos.
- Perfeccionamiento de la tecnología aplicada en la transformación energética.
- Continuación de la política de precios hasta ahora desarrollada, consistente en repercutir sobre los precios y tarifas las alzas que se produzcan en los costes, manteniendo los niveles de discalidad establecidos y aprobados por las Cortes.
- Ley de Conservación de la Energía.
- Existencia de programas concretos, establecidos por sectores de consumidores (principalmente, los sectores industria, transporte y doméstico).










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