6.5.10

Los pactos de la Moncloa y los Pens

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La primera vez que en España se intentó una planificación energética global fue después de la crisis energética de 1973.
La meta era la sustitución progresiva del petróleo por el carbón, hidroelectricidad y energía nuclear.
El Plan llegó tarde y se publicó cuando sus previsiones de crecimiento se habían derrumbado por completo en una España estancada por la crisis.

La crisis energética adquirió especial carácter debido a tres factores:
  1. Consumo excesivo de energía en relación con el PNB
  2. Gran escasez de recursos propios
  3. Incidencia de las importaciones energética en la balanza de pagos
A fin de resolver esta situación, en los pactos se acordó un nuevo Plan Energético, que se aprobó en julio de 1979 y supuso:
  1. Gran énfasis de la energía nuclear.
  2. Fijación de los precios suficientes para cubrir costos y adopción de medidas de conservación y ahorro energético.
  3. Control nominal del sector público, manteniendo en la práctica el control de UNESA.
  4. Creación de un Consejo de Seguridad Nuclear.
  5. Fomentar el uso del caarbón e investigación de Hidrocarburos y más consumo de gas natural.
  6. Equilibrios ecológicos.
En 1983, se hizo una importante recisión del PEN con una drástica reducción del programa nuclear, manteniendo la idea de reducir el consumo de petróleo y el propósito de fomentar el uso del carbón.

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