10.3.10

Principios básicos de industrialización (1939-1959): La Autarquía

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Se denomina autarquía a aquella política que:
  • pretende sustituir importaciones por producción propia.
  • niega los beneficios del comercio internacional.
  • genera altos niveles de inflación.
La política de autarquía es una política puente.

Durante el período que va desde 1939 a 1959, España lleva a cabo una política autárquica, mientras que el resto de países occidentales iban liberalizando progresivamente su economía.

Sin embargo, cabe la duda de si la autarquía fue impuesta desde el exterior o de si fue adoptada libremente por el Gobierno español.

Ante esta disyuntiva, existen distintas posturas:

1.- Velarde divide el período autarquico en dos etapas claramente diferenciadas:
  1. Autarquía monopolística (1892-1936). Los impulsores del movimiento autárquico son los intereses burgueses.
  2. Autarquía nacionalista (1939-1959). La autarquía en esta etapa fue impulsada desde el Gobierno, como consecuencia de presiones internaacionales (bloqueo económico, miedo a la invasión, cierre de fronteras, aislamiento del Plan Marshall).
2.- Tamames hace una crítica a la política de autarquía, manifestando que, si no se alcanzó la estabilización en 1954, fue por la falta de imaginación de las autoridades económicas, ya que es ese año se suscribe el Convenio de Ayuda Económica con Estados Unidos.

3.- Rojo señala dos etapas:
  1. Desde 1939 a 1950. La autarquía es algo impensable, al ser la única vía disponible, tanto por condiciones internas, como por condiciones internacionales.
  2. Desde 1950 a 1959. En este período, la autarquía es libremente aceptada por el Gobierno español.
4.- Gamir (quizá con la postura más adecuada) distingue tres etapas:
  1. Desde 1939 a 1950. Los factores exteriores así como los relacionados con la Guerra Civil (aparte de los citados por Velarde, Rojo añade los daños derivados de la guerra, pérdida de divisas, dificultad de suministro) tienen una gran importancia en el mantenimiento de la autarquía, si bien existe cierta preferencia hacia ellos (leyes de 1939 y creación del I.N.I. en 1941).
  2. Desde 1950 a 1958. En este período, se produce un cambio en las relaciones internacionales, con el inicio de la Guerra Fría y la creación de los bloques comunista y occidental. España se ve integrada en éste último.
  3. Etapa estabilizadora. Al integrarse en el bloque occidental, se produce la firma de acuerdos que posibilitan la entrada en España de capital extranjero, comenzando un período de expansión que se cierra en 1959. El mantenimiento de la autarquía se da por:

    • factores ideológicos internos.
    • inercia.
    • no querer darse cuenta de la evolución de Occidente.
    Esta situación se rompe hacia 1958, al producirse en Europa:

    • la liberalización de mercancías.
    • la convertibilidad de divisas.
    • el Mercado Común.
La autarquía y la consiguiente inflación se rompen por:
  • la balanza de pagos.
  • la mayor conciencia del distanciamiento con Europa.
  • un nuevo equipo en el Gobierno.
De esta forma, se llega a una estabilización y a una cauta liberalización exterior.

Se puede considerar, por tanto, que el fin de la autarquía fue una mezcla de factores exteriores y decisiones internas.

En resumen, la visión de que España se vio obligada desde el exterior a mantener una política autosuficiente no parece adecuada, siendo, en gran parte, deseada.

A la hora de determinar si creció la economía durante el período autárquico, hay que tener en cuenta que el crecimiento económico se calcula, en el período 1940-1954, a través de la renta nacional, pero, desde 1954, viene siendo calculada dentro de la Contabilidad Nacional.
Además, existe una discusión entorno a la amplitud de los intervalos:
  • Para comparar ritmos de crecimiento, hay que fijarse en los ciclos y no en las tres décadas.
  • El ritmo de crecimiento es mayor en el período postautárquico, aunque si tomamos el ciclo 1949-1960 y lo comparamos con el de 1958-1966, incluyendo un período estabilizador en ambos, la diferencia es mínima.
En realidad, lo importante no es CUÁNTO  se crece, sino CÓMO, puesto que desarrollo no es igual al crecimiento de la renta nacional, es decir, el crecimiento se debe dar de forma que permita incrementos posteriores.

La autarquía no tiene en cuenta los costes comparativos:
  • industrias sin dimensión.
  • maquinaria y mercados inapropiados.
  • altos costes y bajas calidades que cierran el acceso a los mercados internacionales.
Además, se produce la demanda de artículos que no siempre se pueden producir en el interior, surgiendo nuevas necesidades de importación.

Como crítica, decir que el período autárquico supone la aparición de esquemas no competitivos, lastrando la economía postautárquica.

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