6.3.10

Principales ensayos de integración: Los primeros intentos.

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Pasó a primer plano de la preocupación, la cuestión muchas veces intentada de la unificación económica de Europa.
Inmediatamente surgió el Benelux, el 5 de Septiembre de 1944, llamándose así a la unión aduanera belga-holandesa-luxemburguesa. Luego se intentó la unión aduanera escandinava, que cedió plaza a la Uniscan (intento económico anglo-escandinavo). Al poco tiempo se procura la unión aduanera franco-italiana que se convierte en Fritalux (Francia, Italia y Benelux). Todas estas tentativas, orientadas hacia la creación de un mercado común de carácter regional, tuvieron mayor o menor éxito.
Ya en 1946, W. Churchill, se hizo eco de la necesidad de algún tipo de solidaridad entre las naciones europeas. Pero, a partir de 1947, la reconstrucción económica de Europa y el inicio de la "guerra fría", serían las circunstancias que propiciarían, con el firme impulso de los Estados Unidos, las primeras formas de cooperación entre los Estados de la Europa Ocidental.

En el terreno económico, la Organización Europea de Cooperación económica (16/4/48) creada para satisfacer la exigencia formulada por los Estados Unidos de una gestión en común de la ayuda del "Plan Marshall".

Fue dentro del marco de la O.E.C.E. donde se previó un sistema de clearing internacional europeo al que sucedió el 19 de septiembre de 1950, la Unión Europea de Pagos (U.E.P.) con efectos retroactivos contados desde el 1 de julio de 1950.

Paralelamente, el Congreso de los movimientos para la unidad europea, reunido en La Haya, en mayo de 1948 puso de manifiesto la división de opiniones sobre la naturaleza del acercamiento que cabía alcanzar. Se proponía por un lado, la creación de una Europa de la diplomacia, caracterizada por una cooperación intergubernamental de corte clásico; por otro, el establecimiento de unos lazos de carácter federal mediante la adopción de una Constitución de los "Estados Unidos de Europa" y la creación de una autoridad supranacional. La historia de la construcción europea será un constante reflejo de la oposición entre estas dos actitudes.

Del fragil compromiso alcanzado por los partidarios de ambas tendencias nacería el Consejo de Europa (5/5/49) con dos órganos principales:
  • Un Comité de Ministros que delibera por unanimidad.
  • Una Asamblea Consultiva, compuesta por representantes de los distintos Parlamentos nacionales.

Por lo tanto cuando el 9 de mayo de 1950 el ministro francés de Asuntos Exteriores, Robert Schuman, hace público su celebre plan, existe una cierta cooperación militar, económica y política. Muy pronto, sin embargo, se puso de manifiesto la incapacidad de este tipo de organizaciones para afrontar de manera satisfactoria los tres principales problemas que se le planteaban a europa en aquellos momentos:
  • La cuestión alemana y sus relaciones con Francia, en su doble vertiente militar y económica (en razón de la dependencia francesa del carbón alemán).
  • La "guerra fría" y la consiguiente necesidad de una Europa unida y con mayor peso en la defensa occidental.
  • La situación alarmante de las industrias de base europeas. Parecía inminente una sobre producción siderúrgica por la ausencia de coordinación entre los países europeos y existían tentativas de reconstruir un "cártel" entre los productores de acero, similar al "cártel" internacional en 1926.
Frente a esta situación el Plan Schuman proponía una acción que simultáneamente aportaba elementos de solución a los tres problemas. Se trataba fundamentalmente de "colocar" el conjunto de la producción franco-alemana de crbón y acero bajo una Alta Autoridad común, en una organización abierta a la participación de los demás países de Europa.

Respecto de la cuestión alemana, la puesta en común del carbón y del acero hacía que "toda guerra entre Francia y Alemania fuera no solamente impensable sino materialmente imposible".

En el plano económico, se perseguiría la fusión de los mercados y el aumento de la producción combatiendo cualquier tentativa de falsear la libre competencia.

Finalmente, en lo concerniente al papel de Europa en la escena internacional, el proyecto, mediante una filosofía de integración sectorial, sentaba las "bases concretas de una federación europea".

Poco monos de un año después, el 18 de abril de 1951, Francia, la República Federal de Alemania, Italia y los tres miembros del Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) firmaban en París el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA).

El esquema institucional de la CECA quedaba compuesto en lo esencial, por cuatro instituciones:
  • Una "Alta Autoridad", órgano independiente de los gobiernos y titular del poder de decisión.
  • Una "Asamblea" común, compuesta por representantes de los Parlamentos nacionales y que asume la función de control democrático sobre la Alta Autoridad.
  • Un "Consejo Especial de Ministros", órgano formado por representantes gubernamentales de los Estados miembros, con la misión de armonizar la acción de la "Alta Autoridad" con las preocupaciones económicas generales de los Gobiernos. Su dictamen es vinculante para las decisiones más importantes de la "Alta Autoridad".
  • Un "Tribunal de Justicia", a fin de resolver las diferencias entre los Estaods miembros y/o los particulares y la "Alta Autoridad".
El sistema sería financieramente autónomo gracias a un prelevement pagado directamente por las empresas del sector carbón-acero y fijado en base a un porcentaje de la producción del sector. El Tratado entro en vigor en 1952.

La obra de la CECA entre 1952 y 1957, tanto en el plan técnico como económico fue globalmente positiva si bien no respondió a todas las esperanzas.

Sin embargo, a partir de 1958, la CECA se vió en gran medida impotente frente a las dificultades derivadas de los importantes cambios estructurales acaecidos en el sector. No fue sino a finales del os años setenta cuando la acción de la CECA recobraría un nuevo vigor al conducir el proceso de reestructuración conjunta de las siderurgias de los Estaoos miembrso. Con todo, la CECA tuvo una importancia aún mayor en el plano político al ser la primera Comunidad Europea. Sin embargo, no acababa de entrar en funcionamiento la CECA, cuando el impulso integrador se vio truncado por el fracaso de la Comunidad Europea de Defensa.

En 1950, el Consejo del Atlántico contempló por primera vez la posibilidad de la participación de la República Federal de Alemania en el sistema de defensa occidental, en un momento de gran tensión internacional con motivo de la guerra de Corea. Con la intención de oponerse o al menos de controlar el posible rearme alemán, Francia presentó el 24 de octubre de 1950 un proyecto de Tratado de una Comunidad Europea de Defensa (CED). Los seis firmaron el Tratado el 25 de mayo de 1952 tras la inclusión de un artículo que preveía la elaboración por la futura Asamblea de la CED, de un proyecto de "estructura federal o confederal", pues difícilmente se podía concebir la existencia de un ejército europeo sin que se crease algún tipo de control político de similares características.

Desde el inicio del proyecto la opinión pública europea (inclusive la alemana) se encontraba radicalmente dividida entre partidarios y adversarios de la CED. Paralelamente a esta división de opiniones las circunstancias habían variado sustancialmente: en marzo de 1953 Stalin había fallecido con lo que se abría para muchos la esperanza del final de la "guerra fría": en julio del mismo año se firmaba un armisticio en Corea; en 1954 Francia se retiraba de Indochina. Por todo ello, la aceptación del rearme alemán no aparecía ya en muchos sectores como tan necesaria.

Sin embargo el fracaso de la CED, como era previsible, no impidió el rearme alemán: en octubre de 1954 Italia y la RFA integraban el Tratado de Bruselas, que con este motivo se transformaba en Unión de la Europa Occidental. Y en 1955 la RFA se adhería al Tratado del Atlántico Norte.

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