Al término de la Segunda Guerra Mundial, la necesidad de superar la delicada situación económica en que quedó sumida una Europa en ruinas, devastada y desequilibrada frente a mercados tan amplios y completos como el norteamericano y el soviético, hizo pensar, más seriamente que nunca hasta entonces, en la conveniencia de acudir, para mantener el ritmo expansionista al nivel necesario, a la fusión de los diversos mercados nacionales creando una amplia zona de economía común. De esta manera pasó a promer plano de preocupación la cuestión muchsa veces ya intentada de la unificación económica de Europa.
II. Aspectos en que se manifiesta esa necesidad.
- Plano moral: El prestigio de Europa en el resto del mundo, resulta seriamente afectado. Los otros continentes advirtieron la debilidad y la decadencia europea. Pero, además el despertar de un nuevo mundo que se iba a realizar en nombre de una ideología - anticolonialista -, que forzosamente había de resultar antieuropea.
- Plano psicológico: En el interior mismo de Europa, de una parte, la barbarie de la guerra, las destrucciones, la miseria, la ocupación, llevaba a los europeos a la desmoralización y de otra parte, a la repudiación de la Europa anterior, que había hecho posible la catastrofe.
III. Motivos que impulsan la integración.
- Factor demográfico: Población de unos 430 millones, que supone el 15% del total del mundo. De ellos 330 corresponden a la Europa no sometida al mundo soviético. Pero, el ritmo de crecimiento es menor que en el resto del mundo. Europa cada día pesará menos demográficamente.
- Factor económico: Reconstruída la destrucción de la guerra, la economía, en progreso absoluto, retrocedía relativamente. Constraste de una Europa industrial, con déficit energético (petróleo, carbón). Contraste de una Europa que perdía sus posiciones en el mundo y cada día necesitaba más del mundo para seguir viviendo (en lo inmediato la ayuda norteamericana; en el futuro las materias primas de un mundo emancipado)
Todo, pues, parecía impulsar a una integración de los esfuerzos europeos. Sin embargo, los obstáculos también eran graves.
- Europa se había convertido en un botín de guerra de las dos grandes victoriosas. A falta de un acuerdo complejo, habían llegado a un acuerdo tácito; Europa quedaba dividida en dos zonas de influencia. Un "telón de acero" se iba a levantar rápidamente. La integración europea se reduciría pues, en el mejor de los casos a la llamada Europa Occidental (que incluiría naciones de Europa Sudoriental: Grecia y Turquía). Esta integración limitada, era en sí misma, obstaculizada desde múltiples puntos de vista.
- El enfrentamiento de las diversas "ideas sobre Europa". ¿Sería una Europa independiente, una especie de "tercera fuerza" entre los dos colosos, o sería meramente un apéndice americano, una avanzada antisoviética de Washington?. Entre los dos términos absolutos de esta alternativa cabían una serie de matices. ¿Europa, sería un ideal o sería un mal menor? Es decir, querrían los europeos enterrar un glorioso pasado milenario para construir una nueva patria común?; ¿consentirían a regañadientes, un cierto número de alteraciones imprescincibles de sus soberanías respectivas, para no perecer?
- El obstáculo de los "datos objetivos". Los datos objetivos europeos coomplicaban la opción entre estas alternativas fundamentales:
- Losantagonismos nacionales no podían desaparecer de la noche a la mañana. La historia proporciona a este respecto un arsenal de argumentos. La historia inmediata los agudizaba. Europa liberada de los alemanes, iba a ser rápidamente invitada a ahora "en la fe y en el entusiasmo" a sus inmediatos opresores.
- Los antaganismos económicos eran difíciles de vencer. Los técnicos podían fácilmente ponerse de acuerdo, en cuanto a las ventajas de los "grandes espacios", en cuanto al anacronismo ineficaz de los viejos hábitos. Pero en lo inmediato los empresarios, los políticos e incluso los trabajadores, sólo veían en los nuevos proyectos, el anuncios de nuevas concurrencias peligrosas.
- Los antagonismos ideológicos persistían. Una nueva Europa era una fe común. Pero una fe común no se improvisa. La conversión de los vencidos a la ideología democrática, parecía sincera. De todos modos, era la conversión forzosa de los derrotados. Algunas naciones europeas denunciaban con más o menos énfasis esta ideología o, por lo menos, no la practicaban al interior. Además, en la Europa de los "resistentes", una fracción minoritaria pero muy poderosa, simpatizaba abiertamente con el bloque soviético.
- Los antagonismos diplomáticos, también contaban. Moralmente unidas a una ideología occidental ciertas naciones - Suecia, Suiza - persistían en un criterio neutralista provisional. Querían permanecer al margen de los bloques, sin aspirar, por lo demás, a crear una verdadera tercera fuerza.
- Los antagonismos económicos-sociales: la Europa meridional era una Europa claramente subdesarrollada en relación a la Europa central y nórdica.
- Finalmente la situación especial de las vijas "potencias coloniales": Inglaterra y Francia, de una parte nostálgicas de una política de grandeza y de otra parte, metrópolis de dos imperios que se deshacía.










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