Esta crisis no se soluciona acelerando la demanda, sino que se necesita un reajuste de los sectores afectados.
Esta política de reconversión exige a las empresas cuatro grandes líneas de acción:
- Reducción de los costes de producción a niveles analógicos a los costes de las empresas de la Comunidad Económica Europea.
- Capitalización y reducción de los costes financieros.
- Desarrollo tecnológico e inversión, para ofrecer productos de la calidad que demande el mercado internacional.
- Apoyo y atención a la comercialización de los productos, tanto a nivel nacional como internacional.
- Política liberal pura.
- es la más atractiva.
- ante una crisis sectorial y no individual, puede generar importantes problemas sociales que hagan peligrar la estabilidad política.
- la lucha de precios podría dejar a las empresas que sobrevivan debilitadas ante la competencia comunitaria.
- Política planificada e intervencionista.
- elimina la libre economía de mercado.
- prima el intervencionismo a ultranza.
- anticonstitucional.
- Se protege a los sectores en crisis, durante tres o cuatro años, apoyándolos durante el proceso de adaptación de la oferta y de las condiciones de producción.
- Se mantiene, a la vez, la idea de libertad de empresa, dejando después que el mercado libre decida.
- La elaboración de un plan de reconversión del sector por los empresarios.
- La negociación de este plan con la Administración y las centrales sindicales representativas.
- medidas fiscales: beneficios fiscales que tiendan a una mayor flexibilidad en el empleo de figuras y actos jurídicos necesarios para la reconversión.
- medidas financieras: se prevé un sistema de subvenciones, avales y créditos oficiales, fundamentalmente, a través del Instituto de Crédito Oficial.
- medidas laborales: se prevé la posible modificación de las relaciones laborales, ayudas de jubilación, Seguridad Social.
- la siderurgia integral.
- los electrodomésticos (lína blanca).
- el sector textil
- el sector naval
- ...










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