A) La concentración de la producción.
Un dato revelador de esta característica es que, de los centenares de empresas que generan electricidad en España, en las diez primeras se concentra entorno al 80% de la producción.
Esta concentración es lógico y parece inevitable en las tres fases que se aprecian en la industria: producción, transporte y distribución.
B) El papel de la Unidad Eléctrica (UNESA).
Las sociedades eléctricas españolas cuentan con su propia organización empresarial, UNESA, que se ideó desde un principio bajo la forma de sociedad anónima, para eludir la acción totalizadora de la Ley de Acción Sindical.
Se trata de un grupo de presión frente a la Administración.
El objeto social de UNESA es conjugar las producciones. Para ello cuenta con:
- programas de utilización de energía.
- la construcción de interconexiones de los sistemas regionales.
- la difusión e intensificación de la utilización de la energía eléctrica en los núcleos de población.
Todos estos aspectos de la actividad de la industria eléctrica se estudian en el seno de UNESA y se exponen al gobierno, mediante un portavoz.
UNESA desarrolló un papel importante en el trasvase interzonal de electricidad, ya que pasó a ser el centro de las sociedades eléctricas para configurar la red de transporte.
De esta forma, aparecen muchas sociedades formadas por empresas asociadas a UNESA, con el fin de explotar en común grandes líneas de la red (caso de INTOESA y las principales empresas eléctricas de la mitad Norte).
La importancia de UNESA, antes de 1982, quedó de manifiesto en el orden del Ministerio de Industria, por la que se le encarga a ésta la preparación del Plan Eléctrico Nacional 1972-1981.
La industria eléctrica, por razones técnicas y financieras, tiende inevitablemente a la concentración, por lo que puede afirmarse que el sistema eléctrico nacional funciona, prácticamente, como si estuviese dirigido por una sola empresa.
Además, el suministro de electricidad constituye un verdadero servicio público.
Es un monopolio natural, ya que no puede obtenerse libremente de quien se desee, sino que necesariamente debe provenir de la empresa que tenga la concesión.
Por ello, existe un sistema de tarifas, públicamente establecidas y uniforme para todas las zonas del país.
Las primeras Tarifas Tope Unificadas (T.T.U.) datan de 1953, para completarse posteriormente con OFILE y OFICO.
C) El Plan Eléctrico Nacional 1972-1981 y el sistema binómico de las Tarifas Tope Unificadas.
En agosto de 1969, vieron la luz tres importantes disposiciones en relación con el sector eléctrico:
- El Plan Eléctrico Nacional.
- El nuevo método de las T.T.U., que entra en vigor el 1971.
- La elevación de tarifas destinadas a enjugar el déficit de OFILE.
En este Plan se tiende a favorecer a las grandes empresas, proporcionando financiación y primas.
Además, se incluía un nuevo sistema de tarifas, por las cuales, las Tarifas Tope Unificadas pasaban a ser binómica:
- Por un lado, está el sumando A imputado a la empresa vendedora.
- Por otro lado, hay un complemento que se va a destinar a sufragar los gastos de la Oficina Compensadora (OFICO), entidad que sustituyó a OFILE.










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