La desamortización forma parte de los tres grandes temas del s. XIX español junto con la disyuntiva librecambio-proteccionismo y la libertad de culto.
La política desamortizadora está relacionada:
- Con los problemas de la Hacienda española, que abusó de la deuda pública y que observaba con recelo aquellas tierras que no producían ingresos procedentes de la contribución rústica.
- Con las guerras carlistas, en cuanto que era necesario disponer de recursos para costearlas y también porque se buscaba el apoyo de la burguesía a la causa isabelina, a cambio del acceso a la propiedad de la tierra.
- Poco después de que José Bonaparte suprimiese las órdenes religiosas, conviertiendo las tierras de éstas en bienes de interés nacional (1808-1809), las Cortes de Cádiz, que llevan a la práctica la cultura librecambista, votan la abolición de los señoríos jurisdiccionales (1811) y la supresión de la institución de los mayorazgos (1813), al bojeto de acabar con el sistema feudal.
Ambas leyes prácticamente no entraron en vigor, pues, durante el Período Absolutista, Fernando VII las deroga. - Con el Trienio Constitucional (1820-1823), se restablece la Constitución de 1812, apareciendo la Ley de Desvinculación, a cuyo amparo se inicia la desamortización eclesiástica. Pero, repuesto Fernando VII en el trono, éste deroga toda la legislación del período anterior, suspendiendo el proceso desamotizador. Además realiza la abolición de la Ley Sálica, al objeto de que su hija Isabel reine en España. Ésta es la chispa que prende el fuego de las tensiones entre los partidarios de la Princesa Isabel (isabelinos) y entre los partidarios del Infante Don Carlos, las cuales, a la muerte de Fernando VII, derivarán en las guerras carlistas.
- Durante el llamado Decenio prograsista (1834-1843), aparece la figura de Juan Álvarez Mendizábal, asesor de la Reina Isabel II, quien ve en la desamortización, tanto civil como eclesiástica, el método más rápido para ganar la guerra (apoyo burgués), así como para saldar las deudas de la Corona (recaudación de impuestos y dinero en efectivo al vender las propiedades desamotizadas). La desamortización eclesiástica es acelerada. Los bienes de la Iglesia se subastan entre la burguesía, ansiosa de alcanzar el poder a través de la propiedad de las tierras. De este modo, se asegura el apoyo de los burgueses a la causa isabelina. La desamortización civil es menos rápida. Por este procedimiento, las tierras comunales de los ayuntamientos pasaban a manos privadas. Ya con los moderados en el poder (1843- 1853), el gobierno de España firma un Concordato de la Santa Sede en 1851, por el cual, entre otras cosas, se compromete a respetar los bienes de la Iglesia, paralizando la desamortización.
- Durante el Bienio Progresista (1854-1856), se aprrueba la Ley de Desamortización General de 1 de mayo de 1855 de Pascual Madoz, por la que se permite la enajenación de la mayor parte de los bienes nacionales pendientes de desamortizar.
- Durante 1868-1874, los distintos gobiernos que siguen a la revolución de 1868 restablecen la Ley de Desamortización General de 1855, año en que termina la desamortización y se restaura la monarquía (1874).










0 comentarios:
Publicar un comentario