19.9.08

PUEBLOS AMERICANOS

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INDICE:
1.-ORIGEN Y ANTIGÜEDAD.
2.-ANTIGUOS POBLADORES.
3.-PRINCIPALES AREAS CULTURALES.
3.1.-AREA ARTICO-COSTERA.
3.2.-AREA DE MACKENCIE O SUBARTICA.
3.3.-AREA DEL NORDESTE DE NORTEAMÉRICA O DE LOS BOSQUES ORIENTALES.
3.4.-AREA DEL SUDESTE DE NORTEAMÉRICA.
3.5.-AREA DEL SUDOESTE DE NORTEAMÉRICA.
3.6.-AREA DE LAS PRADERAS.
3.7.-AREA DE CALIFORNIA Y LA GRAN CUENCA.
3.8.-AREA DE LA MESETA.
3.9.-AREA NOROCCIDENTAL DEL PACIFICO.
3.10.-AREA DEL NORTE DE MÉXICO.
3.11.-AREA DE MESO AMERICA.
3.12.-AREA ANDINA.
3.13.-AREA AUSTRAL.
3.14.-AREA DE LOS LLANOS ARGENTINOS.
3.15.-AREA DEL GRAN CHACO.
3.16.-AREA DE LOS LLANOS TROPICALES.
3.17.-AREA DE LOS BOSQUES TROPICALES.
3.18.-AREA DEL CIRCUMCARIBE.
4.-RELACIONES CON LAS OTRAS POTENCIAS COLONIALES.
5.-LA POBLACIÓN INDÍGENA EN NUESTRO SIGLO.
5.1.-ESTADOS UNIDOS Y CANADA.
5.2.-AMERICA LATINA.



1.-ORIGEN Y ANTIGÜEDAD.
Los indios de América presentan manifestaciones culturales muy diversas; son somáticamente distintos según las adaptaciones ecológicas que hubieran efectuado y según sus orígenes raciales. No se puede decir, por ejemplo, que sean iguales en cultura y aspecto físico los indios del Norte que los del Sur. Tampoco la antigüedad en cada uno de los medios geográficos en los que viven es la misma. Por añadidura, los indios americanos ofrecen ciertos problemas en lo que se refiere a la investigación de su antigüedad y a su origen.
Respecto al primer punto, los investigadores más modernos concuerdan en que los primeros poblados americanos debieron de aparecer, por lo menos, hace unos 30.000 años, durante el periodo cuaternario, cuando los enormes glaciares que cubrían gran parte de Alaska y que se extendían hasta Wisconsin absorbieran grandes cantidades de agua. Esta glaciación permitió que durante miles de años no existiera el Estrecho de Behring, y como consecuencia Asia y América formaban una comunidad terrestre. Los cazadores que vivían en el nordeste de Asia penetraban con facilidad en el continente americano siguiendo a los grandes animales. El mamut, el ciervo, el lobo, el caballo prehistórico y otros grandes mamíferos recorrían las praderas de estas regiones y fueron el motivo básico de las penetraciones de dichos cazadores.


Los hallazgos de las primeras migraciones son muy escasos. Los testimonios que se desprenden del estudio comparativo de las lenguas indígenas, así como del análisis de algunos materiales genéticos, sugieren la posibilidad de que estas migraciones tuvieran lugar hace unos 30.000 años. Algunas pruebas más directas, procedentes de yacimientos arqueológicos, sitúan esa fecha algo más tarde. Por ejemplo, en el Yukón, en el actual Canadá, se han descubierto utensilios de hueso cuya antigüedad ha quedado fijada en el 22.000 a.C. mediante las técnicas de carbono radiactivo. Los restos de hogueras descubiertas en el valle de México (Valle de Anáhuac) datan del 21.000 a.C.; se han hallado algunas lascas de herramientas de piedra cerca de ellas, lo cual determina la presencia humana en aquella época. En una cueva de la cordillera de los Andes peruanos, cerca de Ayacucho, los arqueólogos han hallado utensilios de piedra y huesos de animales triturados, cuyo origen se ha datado en el 18.000 a.C. Otra cueva de Idaho, Estados Unidos, contiene restos parecidos que datan del 12.500 a.C. En ninguno de estos yacimientos aparecen objetos o herramientas con un estilo diferenciado. El único objeto hallado que sí tiene un estilo propio apareció hacia el 11.000 a.C. y se conoce como puntas ‘clovis’, tipo de punta de jabalina de base cóncava y con acanaladuras en una o dos de sus caras.
En cuanto al lugar probable de procedencia de los primeros indios, todos los investigadores coinciden en que los poblados iniciales se efectuaron desde Asia y por el estrecho de Behring, pues este desapareció cuando las glaciaciones bajaron las aguas del mar, constituyendo Asia y América como una unidad terrestre. El nordeste de Asia parece que era el lugar donde se asentaron los grupos y que luego ocuparon América. Estos grupos se consideran, en su mayoría, mongólidos los cuales algunos autores consideran híbridos o mestizos de caucasoide y asiático que se mezclaron en el nordeste de Asia, probablemente en la región de Amur. No se admite la posibilidad de que el indígena americano sea un producto originario de la misma América, pues en este continente no existen indicios de antecedentes humanos o de homínido. En cambio, son muchos los antropólogos que admiten la posibilidad de poblados más modernos desde el Pacífico. Se cree probable que grupos polinesios y del sudeste de Asia hubieran ocupado algunas partes de América, aunque esto debió de ocurrir en tiempos mas bien recientes, pues para hacerlo se requiere un sistema de navegación muy eficiente y complejo, que solo se dio hace unos pocos millones de años.
Lo cierto es que las culturas de los indios americanos parecen constituir desenvolvimientos independientes y que, por lo mismo, deben considerarse como formas de vida originales a partir de la adaptación de los primeros cazadores y recolectores paleolíticos en América. Se puede decir, por tanto, que los indios americanos desde pronto poseyeron culturas que reflejan las influencias de cada hábitat, siendo en muchos casos muy claras las relaciones de dependencia de sus culturas con el clima, la flora y la fauna.



2.-ANTIGUOS POBLADORES.
Cuando Colon descubrió el nuevo mundo, creyendo que llegara a la India, llamó a sus pobladores "indios". A lo largo de los siglos, este nombre duró y se hizo popular a pesar de su origen erróneo. Así, se designa con el nombre genérico de "indios" (la antropología moderna propone el nombre de "amerindios") a los distintos pueblos que habitaban en América antes del descubrimiento colombino.
Se calcula que en el momento de los primeros contactos con los europeos el continente americano estaba habitado por más de 90 millones de personas: unos 10 millones en el actual territorio de Estados Unidos y Canadá, 30 millones en México, 11 millones en Centroamérica, 445.000 en las islas del Caribe, 30 millones en la región de la cordillera de los Andes y 9 millones en el resto de Sudamérica. Estas cifras de población corresponden a estimaciones muy relativas (algunas fuentes citan magnitudes mucho menores), ya que resulta imposible dar cifras exactas. Cuando los europeos empezaron a realizar los primeros registros, la población indígena ya se había visto diezmada por las guerras, el hambre, los trabajos forzosos y las epidemias de enfermedades introducidas por los europeos.
Los indios de América pueden considerarse una población diversificada en su forma de vida, como lo demuestra el hecho de que en el momento del descubrimiento colombino se hablaban mas de 2000 idiomas diferentes, los cuales se pueden repartir del siguiente modo: unos 200 en América del norte, unos 350 en Meso América, y unos 1450 en América del sur, esta diversidad se complica todavía mas si se tiene en cuenta los dialectos derivados de adaptaciones históricas realizadas por un grupo étnico determinado cuando se separa de otro del que formaba parte.




3.-PRINCIPALES AREAS CULTURALES.
Entre la múltiple variedad de pueblos indios todos tienen en común una serie de rasgos comunes: piel entre amarillo oscuro y rojo oscuro, cuerpo macizo con cintura apenas señalada, ojos oscuros, pómulos salientes, escaso vello corporal y cabellos espesos y lacios.
Desde el punto de vista etnológico, los indios de América se clasifican se clasificaron regionalmente. El criterio empleado es el cultural, es decir, por áreas culturales, considerando los rasgos comunes a las etnias en un determinado territorio. Así, por ejemplo, las altas culturas se agrupan en regiones geográficas no necesariamente uniformes, como las que vivían en meso América, zona en la que se aprecia una variedad fisiográfica y climática, pero en la que en cambio se observa cierta homogeneidad cultural. Por el contrario, hay regiones climáticas y fisiográficamente semejantes, como el Polo y los trópicos de Sudamérica, donde existe cierta homogeneidad cultural en relación con los recursos. En cada uno de los espacios que constituyen una área cultural se pueden encontrar desde algunas etnias hasta centenares de ellas, a pesar de lo cual cada una repite formas de vida semejante a las de otra, por lo que se puede decir que entre ellas existió una tradición común. De Norte a Sur hay un total de 18 áreas culturales bien definidas.

3.1.-ÁREA ARTICO-COSTERA.
El área cultural Ártica discurre junto a las costas de Alaska y del norte de Canadá. Dado que los inviernos son prolongados y oscuros, resulta imposible cualquier tipo de agricultura; las gentes viven de la pesca y la caza de focas, caribús y ballenas. Las viviendas tradicionales en verano eran las tiendas. Las casas invernales eran redondas, con estructuras muy aislantes de pieles y tepees; en el centro de Canadá, las viviendas de invierno se solían construir con bloques de hielo. La población era escasa debido a los escasos recursos.
El Ártico no estuvo habitado hasta el 2000 a.C. aproximadamente, después de que los glaciares se hubieran derretido totalmente en la región. En Alaska, los inuit y los yuit desarrollaron una ingeniosa tecnología para afrontar la dureza del clima y la escasez de recursos. Hacia el 1000 d.C. varios grupos de inuit de Alaska emigraron a través de Canadá hacia Groenlandia; bautizada como la cultura thule, parece ser que absorbieron a un pueblo anterior en el este de Canadá y en Groenlandia (la cultura dorset). Estos pueblos reciben ahora el nombre de inuit de Groenlandia. Debido a esta migración, las culturas y lenguas inuit tradicionales presentan grandes analogías desde Alaska hasta Groenlandia. Los yuit viven en el suroeste de Alaska y en el extremo oriental de Siberia, y están emparentados con los inuit en cuanto a cultura y antepasados, pero su lengua es algo diferente. Parientes remotos de los inuit y los yuit son los aleutianos, que desde 6000 a.C. están asentados en su patria en las islas Aleutianas, dedicados a la pesca y caza de mamíferos marinos.

3.2.-ÁREA DE MACKENZIE O SUBARTICA.
Comprende desde el noroeste de Alaska y de Canadá hasta aproximadamente la región de los "Grandes Lagos".
La práctica de la agricultura era casi imposible por la escasez de temperaturas cálidas, por lo que los pueblos de esta región vivían de la caza del alce y el caribú y de la pesca. Eran nómadas, se refugiaban en tiendas de campaña o algunas veces, en la parte occidental, en viviendas circulares semienterradas (como en la región de la Meseta). Para trasladar sus campamentos se servían de canoas en verano y de trineos en invierno. Debido a la escasez de alimentos, la población de la región Subártica siempre fue muy reducida.
Los pueblos indígenas de la mitad oriental de esta región hablaban la lengua algonquina; entre ellos se encuentran los cree, ottawa, montagnais y naskapi. En la mitad occidental se hablan las lenguas athabascas septentrionales, entre ellas la chipewyana, beaver, kutchin, ingalik, kaska y tanana. Muchos pueblos subárticos, aunque asentados en la actualidad en poblados, aún continúan viviendo de las pieles, la pesca y la caza.

3.3-ÁREA DEL NORDESTE DE NORTEAMÉRICA O DE LOS BOSQUES ORIENTALES.
Esta localizada al sur de los esquimales y de la área de Mackencie, desde el Atlántico hasta el oeste de Manitoba. Ocupan la región de los Grandes Lagos, Nueva Inglaterra y al este de la Bahía de Hudson. Las tribus centrales pertenecen en su mayoría a la familia lingüística algonquina, originaria de esta región. Su base económica es la agricultura de roza (quema de maleza y utilización de la ceniza como abono),del maíz y la calabaza asociados con el fríjol, un complejo muy propio de la América indígena. Las tribus mas características y famosas son las de los iroqueses, que tenían la organización política mas compleja de Norteamérica cuando llegaron los europeos. Formaban una confederación o liga de las cinco naciones y participaron activamente en la guerra de los franceses contra los ingleses. Practicaban, además de la agricultura, la caza, la pesca y la recolección, sobretodo la del arroz silvestre(Zizania Aquatica), la savia del arce y la miel de la abeja. La mujer tenía gran importancia en los asuntos familiares, poseyendo la propiedad de los bienes de la familia y transmitiéndosela a sus hijas.

Las máscaras cumplen un papel importante en los rituales y la cultura de muchas comunidades indígenas de América. Esta máscara de falsa cara de los iroqueses ha sido tallada en la madera de un árbol vivo. Sin embargo, los iroqueses también son conocidos por sus máscaras realizadas con mazorcas de maíz.
Rasgos típicos de la cultura de esta área fueron la concepción de un espíritu tutelar individual, obteniendo por sueño o visión diurna, así como las sociedades médicas especializadas en curas únicas y poseedoras de secretos que solo sus miembros conocían. También es muy peculiar la llamada "Casa Larga", vivienda multifamiliar en la que habitaban varios matrimonios dirigidos por la mujer más vieja, que constituía la unidad social básica. Como habitación usaban el wigwam o tienda de forma esférica forrada basándose en telas de corteza.

3.4.-ÁREA DEL SUDESTE DE NORTEAMÉRICA.
Esta situada al sur del área Nordeste y tiene por límites: al occidente, las riberas del Mississippi y en el oriente, la Costa Atlántica. Incluye los actuales estados de Carolina del Norte, Carolina del Sur, Georgia, Florida, Alabama, Mississippi, Luisiana, Texas, Arkansas, y Tennesee. La frontera mexicana viene a ser el límite cultural que separa las tribus del sudeste de las del sur. Esta área la poblaban los apalaches y las europeizadas tribus componentes del grupo de las "cinco tribus civilizadas": cherokee, choctaw, chickasaw, creek y seminolas. Los grupos más típicos se encontraban en oriente. En general, es un área algo mas evolucionada que la del Nordeste con influencia de los pueblos del Caribe y de México. La organización social del Sudeste es más compleja y se distingue porque en ella existen castas. Una planta característica es el orache, el atriplex y el árbol nispola o dyospiros de cuya pulpa hacían el pan. Extraían aceites del encino y del nogal. Sus industrias eran bastante elaboradas y practicaban el comercio de pipas de piedra. Comían carne de perro para asimilar la fiereza de este animal.

3.5.-ÁREA DEL SUDOESTE DE NORTEAMÉRICA.
Los núcleos indígenas más significativos se sitúan en los Estados de Arizona y Nuevo México. Son etnias pertenecientes a diversos grupos o troncos lingüísticos, aunque predominan los idiomas yuco-aztecas y hokano. Los indígenas fueron designados "pueblo" por los españoles, debido a que vivían de un modo sedentario y construían casas de mampostería. Los grupos "pueblo" más característicos son los hopis, los zuñis, los tanos y los queres. También pertenecen a esta área los havasupais, los yumas y los papagos. Aunque en esta región viven los apaches y los navajos, ambos no se consideran característicos del área, pues en el momento del descubrimiento español eran cazadores nómadas.

Pueblo Bonito se extiende sobre un área de más de 12.141 m2 en el cañón del Chaco, en el norte del estado de Nuevo México (Estados Unidos). La disposición urbanística tiene forma de ‘D’. Sus viviendas, construidas hacia el siglo X, probablemente albergaron a casi 1.000 habitantes.
Pueden considerarse elementos propios de esta área el urbanismo, la agricultura hidráulica basándose en diques, acequias y conducciones que permitían el control del agua. También se distinguen estas etnias por la construcción de casas con escaleras de acceso. Un rasgo característico es la kiva o cuarto subterráneo destinado a usos ceremoniales, así como las katchinas o muñecas de madera que representaban los espíritus de los antepasados y participaban en las ceremonias religiosas del solsticio de verano. Otro elemento característico lo constituyen los dibujos mágicos en las kivas para atraer a la lluvia, para lo cual se diseñaban figuras de nubes cargadas. Existía, además, una organización sacerdotal consistente en funciones diferentes según se trate de ceremonias de verano o de invierno.

La danza de la serpiente es un rito que realizan las sociedades de la serpiente y del antílope de los indios hopi del norte de América. El ritual se realiza en varias partes, entre las que se incluyen el ayuno, la preparación de los altares y cuatro días empleados en la captura de 50 ó 60 serpientes. El decimosexto día del festival cada participante sostiene una serpiente entre los dientes mientras baila. Al día siguiente de la ceremonia las serpientes son devueltas a la naturaleza para que difundan la noticia de que los hopi viven en armonía con el mundo natural y espiritual.

3.6.-ÁREA DE LAS PRADERAS.
Ocupan las praderas o llanuras del centro de Norteamérica. Sus límites septentrionales se internan en Canadá, y los meridionales se marcan al principio de la vegetación cactárea. El Mississippi es la frontera oriental y las Montañas Rocosas constituyen el límite propiamente occidental. Debido a que la caza del bisonte trajo pueblos de diferentes regiones, este área era lingüísticamente muy variada, con seis familias importantes: algonquina, atapascana, yuto-azteca, kiowana, cadoana y siuana. De un total de 30 tribus (indios corvo, sioux, cheyennes, arapahoes, etc.), nueve de ellas pueden considerarse típicas del área. Es la región de América donde se desarrollo el lenguaje de signos, pues la heterogeneidad lingüística impedía el trato entre los diferentes grupos, con lo cual las señas, las muecas, las manos y el humo hicieron de idioma. Económicamente, es un área muy especializada en la caza del bisonte (se convirtió en el prototipo para la imaginación europea). Dependían tanto de éste que, además del alimento, obtenían pieles para sus vestidos y tiendas, huesos para diversos utensilios y correas para diferentes usos. Vivían tan adaptados al bisonte, que emigraban tras de él y vivían en tipis o tiendas desmontables que les permitían mantener fácilmente el contacto con estos animales. De este modo practicaban el nomadismo y tenían perros a cargo del transporte de ajuar doméstico.
Es distintivo de su cultura, además, el arte geométrico, el bordado con púas de cerdo espino, la danza soar, los campamentos dispuestos en forma circular, las sociedades de hombres según las diferentes edades, el escudo redondo para la guerra, el pemmican (carne de bisonte secada, pulverizada y conservada en envoltorios de cuero blando), y el par fleche (cuyas costuras cosían y cuyo contenido protegían con grasa de animal. La guerra constituya una de las actividades predominantes de estas culturas y su finalidad principal era obtener prestigio. La influencia más importante de la cultura española consistió en la difusión del rifle y del caballo, pues gracias a estos elementos aumenta la movilidad de los grupos que perseguían al bisonte y se incremento la producción de carnes, con lo cual las praderas se convirtieron en el lugar más atractivo para las tribus circundantes. Al mismo tiempo, sin embargo, estos elementos aumentaron los motivos de fricción y de conflicto ínter tribales, hasta el extremo de que desde entonces se practicó la guerra como sistema.

3.7.-ÁREA DE CALIFORNIA Y LA GRAN CUENCA.
Situada entre las Montañas Rocosas, al este, es la serranía Wasatch, mientras que al norte su límite está dado por el altiplano de Columbia, y, al sur, el norte de México. La gran cuenca está situada en los estados de Arizona, Nevada y Utah.
La parte más típica del área californiana es la del centro de dicho estado. En general, es una área homogénea en su cultura material, aunque lingüísticamente muy variada. Según Powell, antes del descubrimiento europeo se hablaban unos 100 idiomas. Sapir los agrupó en 5 familias: hokana, en la costa; algonquina y atapascana, en el noroeste; penutiana, en el centro de California; y yuco-azteca en la Gran Cuenca y en el sur de California. Los grupos más característicos del área son los shoshones, los vasoes, los payutes y los yutas, casi todos ellos desaparecidos. Su economía principal se basaba en la recolección de bellota y piñón, productos éstos de los que se obtenían grandes excedentes y que les proporcionaban seguridad de alimentación, que completaban con la pesca del salmón, sobretodo, y la caza de venado y animales más pequeños. Gracias a esta abundancia, los indios disponían de ocio que dedicaban a producir una de las mejores cesterías del mundo, y a diferencia de la mayoría de los grupos humanos que dependían de la recolección vegetal, vivían en poblados permanentes. La disponibilidad de alimento permitió una gran densidad de población, pues ésta es una de las áreas de América con mayor densidad por km2: 1/52 habitantes. Cuando los europeos entraron en conflicto con los indios, éstos devolvieron un rasgo muy característico: la danza de los espíritus, que tenía por objeto resucitar a los muertos de la tribu para aumentar el numero de guerreros, luchar contra los europeos y expulsarlos de sus territorios. Esta danza se extendió por muchas partes de Norteamérica, sobretodo cuando llego el momento en que los indios perdieron su fuerza para combatir contra los blancos. Otro rasgo característico del área es la raqueta para golpear semillas, la gorra también de fibras tejidas y los fuegos aplicados para calentar las piñas y hacer que se desprendieran.

3.8.-ÁREA DE LA MESETA.
Sus límites más definidos están constituidos por las cuencas del Fraser y de Columbia. Es un área enormemente influida por las praderas, el Mackenzie, California-Gran Cuenca y el noroeste. Como resultado de esto, es lingüísticamente variada, predominando, sin embargo, las familias atapascana, algonquina, penutiana y mosana. Es, en muchos aspectos, una área cultural de transición, pues en ella están representados elementos de las cuatro áreas mencionadas. Este hecho determina que algunos etnólogos, prefieran integrarla dentro de alguna de las áreas vecinas, considerando especialmente las influencias prevalecientes. Sin embargo, una de sus etnias, los sanpoil-nespelem, habitantes de la región media de Columbia, parecen ser representativos de un cierto sincretismo cultural que sería, en realidad, lo que justificaría su reconocimiento como región cultural autónoma. La base económica principal es la pesca del salmón, aunque complementada por la caza de bisonte y la recolección de vegetales. Son grupos mas bien dispersos, con una organización parecida a la de Mackenzie y la de las praderas.

3.9-ÁREA NOROCCIDENTAL DEL PACIFICO.
Los grupos de este área habitan en la costa, desde la Bahía Yakutat hasta la de Trinidad, en el Norte de California. Como resultado de lo abrupto de la montaña, cuyas serranías llegan hasta el mar, la vida de estas gentes transcurre prácticamente en él, pues la comunicación con el interior es difícil. Por este motivo, la navegación en canoas pequeñas y grandes es uno de sus rasgos culturales más importantes. Vivían y viven del mar, sobretodo de la pesca del salmón, cuya abundancia les permitió tener una seguridad económica muy grande, y por lo mismo les facilitó el desarrollo de industrias, sobretodo de madera. Estas gentes son también conocidas como grandes constructoras de tallas de madera y tótem, colocados en los cementerios y en las casas. La gente vivía en casas de madera, algunas de más de 30 metros de longitud. Cada vivienda albergaba a una amplia familia, a veces con esclavos, y era dirigida por un jefe.
Al igual que en otras áreas, en ésta hay una gran diversidad lingüística, estando básicamente representadas las familias atapascana, algonquina, penutiana y salishana. Hay en total 26 etnias diferentes (yuto-azteca como: yaquis, condos y taralumara). La economía marítima se complementa con la pesca de ballena, nutria y horca, además de bacalao, arenque, etc. Otro de sus elementos es el cultivo de maíz y el de tabaco. Practican algo de caza y de recolección. Se distinguen por el uso de gorros cónicos, de influencia asiática, para protegerse de la lluvia.
Una de sus industrias más brillantes es la de mantas chilkat, tejidas en fibras de corteza, y la fabricación de embarcaciones y los labrados de madera.
Una técnica muy interesante es el uso de agua caliente para ablandar la madera merced a la cual producían cajas de una sola pieza. Practicaron también el tatuaje corporal y aplican dibujos exotéricos cuyo significado solo conocen los hombres, aunque lo elaboran las mujeres.
Las culturas del noroeste hacían comercio a grandes distancias y empleaban la moneda para sus transacciones. Este comercio les llevó a contactos con los asiáticos, quienes influyeron mucho en su cultura, por ejemplo corazas de tablillas, canoas veleras o gorras cónicos.
Como área cultural, es una de las que presentan mayores atractivos para el antropólogo, por sus rasgos únicos en el mundo, pues además de los mencionados es muy típico el potlatch, ceremonia consistente en el ofrecimiento de presentes a los huéspedes y caracterizada por el despilfarro ostensible de bienes, con el fin de conseguir prestigio para el anfitrión y su clan. Aunque los indios de esta área fueron muy aculturados por los angloparlantes, sin embargo, conservan rasgos propios.

3.10.-ÁREA DEL NORTE DE MÉXICO.
Sus límites están dados por el área del Suroeste y por el norte por el área de Meso América. Es una zona de cactáceas y desiertos interrumpidos por oasis. Se puede considerar una región transicional, tanto desde el punto de vista ecológico como cultural, pues se encontraban grupos étnicos lingüísticamente muy variados, predominando las familias atapascana, yuco-azteca, yumana y hokana.
Es un área influida por las regiones vecinas, sobretodo por Meso América. En general, los grupos del norte de México están constituidos por gentes que practicaban la caza, la recolección de vegetales y la agricultura primitiva. No hay en dicha área lo que considera llamarse un foco representativo, esto es, ninguna de las tribus presenta rasgos culturales típicos. Solo se puede afirmar que en la costa predomina la pesca, en las zonas húmedas la agricultura, mientras que la caza y la recolección constituyen actividades comunes a todos los grupos. Las tribus del centro se distinguen por orientarse sus emigraciones hacia el sur, es decir, buscaban entrar en los atractivos valles de México.
Actualmente, la mayor parte de sus grupos viven en un proceso de integración que les lleva a formar progresivamente parte de la nación mexicana, algunos de ellos, como los yaquis, los tarahumaras, los cora-huicholes y otros mas tienden a resistir la integración. Sin embargo, cada vez son menos los individuos allegados a su agricultura tradicional, pudiendo decir que están muy mestizados.

3.11.-ÁREA DE MESO AMÉRICA.
Fue el área cultural más avanzada de América en el momento de sus primeros contactos con los españoles. A pesar de los procesos de hispanización que sufrió a lo largo de los siglos, el mestizaje bicultural condujo a una cultura que hoy permite adivinar en su forma de vida el sincretismo de dos influencias fundamentales: la indígena y la española. En el momento de la conquista española, Meso América era el lugar más civilizado del continente. En sus limites geográficos: al norte, están constituidos por una frontera, extraordinariamente fluida, formada por los ríos Sinaloa, Santiago, Lerma y Pánuco; al sur, la frontera se localiza en el golfo de Nicoya (Costa Rica), aunque algunos autores prefieren situarla en el lago de Nicaragua. Meso América viene a ser el limite septentrional de las grandes civilizaciones americanas. Tiene mas en común con Sudamérica que con Norteamérica, pero también debe admitirse que la mayor parte de sus pueblos originales del norte, en especial los que dominaban políticamente en el momento de la conquista española.

Recinto sagrado de México-Tenochtitlán: El recinto ceremonial de esta gran ciudad comprendía el Templo Mayor, varias pirámides-santuarios, un Juego de pelota, viviendas para los sacerdotes y otros edificios sagrados, todos ellos rodeados de una muralla de serpientes o Coatepantli. Desde el recinto partían las tres grandes calzadas, Tlacopan, Iztapalapa y Tepeyac, que comunicaban a la ciudad. Tenochtitlán contaba con muy pocas calles de tierra firme, ya que la mayoría eran canales y el tránsito se realizaba mediante canoas. La ciudad fue destruida a consecuencia de la conquista española, en 1521.
Es un área lingüísticamente variada, aunque algunos idiomas predominan sobre los demás. Los conjuntos lingüísticos más importantes son el macro-mayanse, el macro-otomangue y e lnahuatl. El último era el idioma franco de Meso América en el momento de la conquista española. Muchas de las clases sociales dirigentes de los pueblos mesoamericanos hablaban el natuatl, además del propio idioma.
Un rasgo característico de los mesoamericanos, lo que les daba una fisonomía semejante, era que tenían una historia común que había influido en sus tradiciones y les proporcionaban una base cultural que les permitía no considerarse extraños.
El pueblo mesoamericano que en tiempos de la conquista española predominaba sobre los demás era el azteca. La capital, Tenochtitlan, tenía probablemente unos 100.000 habitantes, mientras que los mayas, otro de los grandes grupos mesoamericanos, estaban en decadencia. Los pueblos de habla náhuatl, además del azteca, desarrollaron en un mayor grado la civilización mesoamericana. Los rasgos más importantes de dicha civilización son la agricultura de regadío, con cultivos muy variados y adaptaciones a las condiciones climáticas del ciclo anual. Estos cultivos eran el maíz, el fríjol, la calabaza, el algodón, el cacao, la chía, el maguey, el zapote, la manzanilla, el aguacate, el tomate, la vainilla, el añil, el copal, el incienso, el chile, la dalia, y otros cuyo origen es dudoso. Asimismo, la economía referida a su alimentación incluye la apicultura, domesticación del guajolote, del perro mudo, y una orientación mercantil que implicaba la organización de los mercados especializados y mercaderes a cargo del transporte a gran escala.
La industria mesoamericana incluye el trabajo de los metales, la metalurgia, el pulimento de la obsidiana y la pirita, los tubos de cobre para horadar piedras, los tambores de carey, el horno del alfarero, el barniz en la decoración de los vasos, los mosaicos de plumas, el tejido de papel, las sillas con respaldo, las muñecas con brazos articulados, las sandalias con tacones, los vestidos de una sola pieza para guerreros, los escudos de doble manija, las espadas de madera con incrustaciones de obsidiana, el uso del algodón estofado para la defensa del cuerpo, y los turbantes para la cabeza. Otros rasgos mesoamericanos fueron la arquitectura con empleo de cal quemada como cemento, columnas y esculturas en los grandes edificios, estuco, pirámides escalonadas y destinadas al culto de los dioses, patios para jugar a la pelota o tlachtli, el juego del volador basado en un poste muy elevado en torno al cual giraban unos hombres atados con cintas. Además, las culturas mesoamericanas se distinguieron por la escritura pictográfica e ideográfita, y hasta fonética, así como por el desarrollo de las matemáticas, incluyendo el empleo del cero, según algunos autores, antes de que lo hicieran los pueblos de la India. Los mesoamericanos escribieron también libros.

Templo Mayor: Doble templo dedicado a Huitzilopochtli (dios de la guerra y del sol) y a Tláloc (dios de la lluvia), de base rectangular (100 x 80 m), cuyo frente estaba casi totalmente ocupado por una doble y majestuosa escalinata flanqueada por gruesas alfardas. Al frente de los adoratorios de Tláloc y Huitzilopochtli se encontraban la Piedra de los sacrificios y un Chac-mool. Este templo fue objeto de siete reedificaciones y once ampliaciones, y fue concluido antes de la llegada de los españoles.
Otro rasgo característico es el desarrollo de una organización político –militar intensiva que incluye la formación de ejércitos permanentes constituidos conforme la jerarquía. Se practicaba el sacrificio de los prisioneros de guerra, además de los esclavos, y de las mujeres y los niños, aunque en los últimos años en menor escala. La religión fundamentalmente era politeísta, aunque en los últimos años se manifestó en los grupos dirigentes la convicción racional de un ser supremo. Los dioses del sol y de la lluvia estaban bastante generalizados. Conocían desde antes de nuestra Era un calendario solar basado en 18 meses de 20 días, mas un sobrante de cinco días que consideraban nefastos. Aparte de este calendario, existía otro de carácter ritual, de 260 días, exotérico y administrado económicamente en cuanto representaba una fuente de ingresos para los sacerdotes dedicados a interpretarlo. Consistía en una combinación de 20 signos con 13 numerales. Ambos calendarios coincidían cada 52 años, al final de los cuales se apagaban los fuegos y se encendían de nuevo al empezar el ciclo.
El urbanismo fue otra de las características de la cultura mesoamericana. Había un gran numero de ciudades dotadas de servicios públicos, organizados por medio de una estructura administrativa muy compleja y en las que vivían grandes aglomeraciones populares. La población total de Meso América en el momento de la conquista española no se pudo estimar con precisión, pero pudo ser de unos 15 millones de individuos.

Tulum fue una de las más imponentes ciudades de la civilización maya. Emplazada en la costa noreste de la península de Yucatán, México, está situada en un bellísimo lugar de cara al mar Caribe. Al parecer el lugar fue ocupado durante el periodo clásico maya (siglo VI d.C.), aunque hay otros factores que sitúan su ocupación en el siglo XIII, trescientos años antes de la llegada de los españoles. Los antropólogos aún no saben cuáles fueron las verdaderas causas de la decadencia de la civilización maya. Sin embargo, las ruinas de ciudades como Tulum revelan aspectos fascinantes de esa cultura, que se extendió por el sureste de México y América Central.

3.12.-ÁREA ANDINA.
Es la segunda área cultural americana. Junto con Meso América, constituye lo que se designo "América nuclear". Es una región donde se desarrollaron rasgos de cultura muy originales que se extendían en un ámbito de unos 4000 kilómetros de largo, por unos 640 kilómetros de anchura. Sus límites: al norte están dados por los 2º, y al sur por los 30º. Se puede considerar una área lingüísticamente variada, aunque el quechua era el idioma principal. Los incas constituían el grupo dominante cuando los españoles entraron en el área. Los idiomas que siguen en importancia al quechua son el aimará, el chibcha y el araucano. Había otros idiomas de gran tradición, pero menos influyentes.
La población total andina en el momento de la conquista española no fue calculada con precisión, pues las fuentes son incompletas o insuficientes. Pudo estar constituida por unos 10 millones de individuos. La parte central era la más densamente poblada. Los indígenas, al igual que en la actualidad, vivían concentrados en las zonas elevadas de los Andes y ocupaban sus valles interiores, abrigados y bien regados. Se trata de altiplanos entre los 900 y 3500 metros de altitud, algunos viven mas arriba, sobrepasando incluso los 4000 metros. Actualmente, las poblaciones indígenas andinas representan alrededor de unos 10 millones de habitantes, lo cual significa que mantienen cierto equilibrio en relación con los tiempos hispánicos. Elemento nuevo, europeo y africano, constituyó poblaciones de mayor importancia, sobretodo los primeros, habiendo éstos transmitido su cultura a las sociedades nacionales. Los indígenas de los altiplanos andinos mantienen de todos modos, gran parte de su cultura tradicional, o bien ésta presenta un alto grado de aculturación, principalmente hispánica. Los indígenas selváticos, aunque también aculturados, son los más puros culturalmente hablando, pero cuantitativamente son poco significativos y no juegan un papel histórico importante.
El eje de la cultura andina lo constituye la agricultura de terrazas, con regadío y obra hidráulica: acequias, represas y conducciones de agua. Los cultivos más característicos eran la papa y la quínoa, aunque en las regiones bajas también eran el maíz, gran numero de plantas y variedades de papa. La coca no se producía en los altiplanos elevados, pero su consumo era y es muy intenso, pudiendo considerarse un producto cultural andino. Es la región de América donde hay mayor numero de animales domesticados, predominando el cuy, el conejillo de Indias, la llama y la alpaca.
El tejido es una de las industrias más características. Empleaban un telar completo y eran típicas las gasas de algodón, así como las telas de lana y los tejidos de colores. Ésta parece ser el área donde primero se descubrió en América la metalurgia o fundidos de metales. Es incluso probable que se hubiera exportado a México durante el siglo VII. Constituye una de las metalurgias más perfeccionadas de América. Se empleaban técnicas de fundición basadas en el procedimiento de la cera perdida. Los pueblos andinos hicieron aleaciones de oro, plata y cobre y produjeron tenazas, hachas, agujas de coser, diversos objetos de lujo y de uso domestico.

Este cuchillo ritual o tumi, probablemente de la cultura chimú, está decorado con la efigie del rey-dios Naylamp o Ñam-Lap, quien perteneció a la dinastía Lambayeque en el norte de Perú. Los orfebres de las culturas preincaicas fueron maestros en la técnica del repujado de los metales.
La arquitectura urbana se distingue por sus sólidas construcciones, con muros basándose en piedras desiguales que encajaban sin cemento. Las fortalezas eran también construcciones extraordinarias que resistieron el paso de los siglos. Hicieron carreteras que unían las diferentes poblaciones importantes, puentes colgantes y grandes monumentos públicos. Asimismo, conocieron una magnifica cirugía: trepanaban y tapaban las caries y también embalsamaban y momificaban los cadáveres de sus jefes. Utilizaron la vela, la balanza de plato y el quipu o cuerda de nudos que servia para contar según el sistema decimal. Eran magníficos en el trabajo de la madera y de la laca, e hicieron excelentes estampados en oro y plata mediante el empleo de relevos. Sus sistemas de organización social y política se consideraron muy eficaces desde el punto de vista de su capacidad para el mantenimiento de la cohesión de grandes ciudades demográficas. La metalurgia constituye el desarrollo tecnológico más evolucionado de toda América.

3.13.-ÁREA AUSTRAL.
Incluye los grupos humanos indígenas que viven desde el sur de la isla de Chiloé hasta las islas de Cabo de Hornos. Estas culturas se denominaron "fueguinos", porque Magallanes al ver de noche la costa llena de fuegos les llamo con ese nombre. Viven esencialmente en una zona acantilada y dependen de la recolección de mariscos, y de una recolección complementaria de carácter vegetal. Los grupos más característicos habitan en las islas del Estrecho de Magallanes. Es, quizás, la cultura mas primitiva de América, y una de las menos desarrolladas del mundo. Los tres grupos que viven en esta área son, de norte a sur: los chonos, entre los 43º y los 48º al sur; los alacalufes, desde aquí hasta el estrecho de Magallanes; y los yahganes o yámanas, en las islas del Cabo de Hornos. Cuando entraron en contacto con los europeos, los fueguinos eran unos 9000; hoy en día están casi extinguidos: sólo quedan unas pocas familias, mestizadas y aculturadas. Viven casi desnudos, excepto las mujeres, que se cubren con un delantal púbico. Se protegen del frío embadurnando el cuerpo con grasa de mamíferos marinos y con capotes burdos de piel de foca. Habitan en campamentos constituidos por mamparas de palos fijados en el suelo con una cubierta de paja y hojas, y abierta por el lado por donde no sopla el viento. Su área cultural es muy pobre. Emplean útiles naturales en gran cantidad. Sus unidades sociales principales son la familia nuclear y los grupos de familias que se reúnen esporádicamente para celebrar ceremonias.

3.14.-ÁREA DE LOS LLANOS ARGENTINOS.
Los territorios de Tierra de Fuego, la Patagonia y la Pampa constituyen el hábitat de estos indios, hoy prácticamente extinguidos, o muy mestizados y aculturados. Están integrados por varios grupos lingüísticos: hans y ona, en Tierra de Fuego; tehuelche, en Patagonia; y puelche y chechehet en las Pampas. Forman parte de este área cultural los huarpe, extinguidos en el siglo XVIII, lingüísticamente clasificados como puelches y emparentados, a su vez, con los araucanos. Los querandíes se localizaban en el noroeste argentino, vivían en la provincia de Buenos Aires y se extinguieron en el siglo XVI; son de dudosa filiación lingüística, aunque probablemente pertenecen a la familia puelche. Su economía principal era la caza del guanaco, animal que hacía un papel semejante al del bisonte en Norteamérica. Gracias a su relativa abundancia, los llaneros argentinos eran unos 25000 individuos en el momento de sus primeros contactos con los españoles. Vivían en campamentos, siguiendo los movimientos del huanaco y del cual utilizaban la carne como alimento, las pieles para vestir y para cubrir sus tiendas, y los tendones para hilo y cuerdas. También cazaban la foca, la loba, el pato y el puma.
Los llaneros argentinos basaron su organización política en las bandas y en familias extendidas, siendo cada banda, que oscilaba entre los 200 y los 400 individuos, propietaria de un territorio de caza reconocido. Su cultura material era ligera y de escaso peso y sencilla, y un poco superior a la de los fueguinos. Su economía era de subsistencia, y practicaban una religión basada en el animismo y la brujería.
Parece ser que la vida en Tierra del Fuego apenas sufrió alteración a lo largo de 9.000 años, ya que su clima no permitía ni la agricultura ni el pastoreo. Los pueblos indígenas de esta región padecieron también graves enfermedades llevadas por los europeos y en la actualidad quedan muy pocos supervivientes.

3.15.-ÁREA DEL GRAN CHACO.
Es una región ocupada por indios procedentes de las áreas vecinas. No se presenta un foco cultural distintivo, y se consideró como un área de cultura de transición. Sus grupos están dedicados a la pesca, caza, recolección y algunos a la agricultura. Los jesuitas redujeron notablemente sus tendencias nómadas y los agruparon en aldeas. Lingüísticamente, es un hábitat con varios grupos: guaicurú, maskoi, lule-vilela, mataco-macan, zamuco, tupi-guaraní y aranaco con más de 50 etnias diferentes. Son belicosos, y el grupo más numeroso es el guaicurú. Sus emigraciones dependen grandemente de la búsqueda de agua. La región más concurrida para la pesca es la del Pilco mayo. Practicaban el hockey, cultivaban el algarrobo y usaban medias tejidas pasa protegerse contra la mordedura de la piraña en los ríos. Quedan unos cuantos miles.

3.16.-ÁREA DE LOS LLANOS TROPICALES.
Ocupa la región central de Brasil y la costa de este país, hasta la desembocadura del río Amazonas. El límite meridional lo constituyen las Pampas argentinas y el Gran Chaco, mientras que el oeste de sus fronteras están formadas por los ríos Xingú y Paraguay. Son grupos muy primitivos, los mas atrasados del continente americano junto con los fueguinos. Predominan las familias lingüísticas gé y tupí. Se dedican a la caza, a la pesca, y a la recolección; si bien la mayor parte de las tribus conoce la agricultura de roza. Sin embargo, dependen de los ciclos de producción naturales. En algunos casos, son migratorios, siendo muy importante la miel en su alimentación. Los grupos mas típicos son los caingangs, los canelas, los apinayés, los botocudos y los borobós, que en total alcanzan los 10.000. están prácticamente extinguidos por el avance de la sociedad brasileña hacia esta región. Viven pobremente, a veces desnudos, y acostumbran a decorarse el cuerpo con pinturas de colores. Los recursos naturales son muy escasos, contribuyendo su pobreza cultural. Algunos etnólogos los clasifican como pertenecientes a un área marginal.

3.17.-ÁREA DE LOS BOSQUES TROPICALES.
Ocupada en las regiones del Orinoco y del Amazonas por grupos más avanzados que los anteriores, pues practican la agricultura y viven sedentariamente. Las montañas orientales andinas también forman parte de esta área. Se distinguen tres grandes grupos lingüísticos: arahuaco, caribé y tupí-guaraní. También, aunque de menor importancia son el pannoano y el tucanoano. Viven junto los ríos. Los grupos marginales ocupan las regiones periféricas menos navegables y no practican la agricultura. Los centros o focos del área están situados en las Guayanas y en el Bajo Amazonas. La mandioca es el cultivo característico y se reconocen dos variedades: dulce y amarga. Es distintivos el uso de drogas para pescar, la pimienta, la cerbatana, el telar completo, diferentes productos de caucho, la hamaca, los recipientes de bambú, los puentes de lianas, los palafitos, las casas multifamiliares, el canibalismo por venganza, el tabaco, y el marimba. En general, son grupos de escasos individuos, que en total suman unos pocos miles.
Aunque los grupos de la selva tropical hoy conservan gran parte de su tradicional forma de vida, padecen enfermedades importadas por los europeos, así como la destrucción de su territorio por parte de los granjeros, madereros, mineros y empresas de explotación agrícola.

3.18.-ÁREA DEL CIRCUMCARIBE.
Es una región cuyos grupos se localizan en las Antillas Mayores y Menores, en el Pacífico de Colombia y al norte de Ecuador. Predominan las familias lingüísticas caribé y arahuaco. Culturalmente, están influidos por los bosques tropicales. En el momento de la conquista española, los pueblos de mayor desarrollo en esta área eran los arahuacos, representados por los taínos de Cuba, la actual Republica Dominicana y Puerto Rico. Se cree que son originales del continente, influidos por los mesoamericanos antes de ser conquistados por los españoles. En total, se pueden calcular unos 100.000 individuos a finales del siglo XV. Hoy en día se están extinguiendo. Su población se estima en unos 10.000. es una área muy mestizada que sirvió de intermediaria entre Norteamérica y Sudamérica. Su cultura característica tiene rasgos sudamericanos y mesoamericanos adaptados a la región. En las Antillas Mayores se desenvolvió el patrón típico del área cultural.



4.-RELACIONES CON LAS POTENCIAS COLONIALES.
"Hemos venido aquí para servir a Dios y para hacernos ricos", proclamaba un miembro del séquito del conquistador español Hernán Cortés. Estos dos objetivos, el comercial y el religioso, precisaban de los propios indígenas para verse coronados por el éxito. Los conquistadores y demás aventureros españoles ansiaban las tierras y el trabajo de los indígenas; los sacerdotes y frailes reclamaban sus almas. En última instancia, ambos propósitos resultaron destructivos para muchos pueblos indígenas del continente americano. El primero los privó de su libertad y, en muchos casos, de sus vidas; el segundo los despojó de su religión y su cultura.
Sin embargo, hubo numerosos españoles del siglo XVI que mostraron sus dudas acerca de la ética de la conquista. Notables juristas y humanistas debatieron con detenimiento la legalidad de privar a los indígenas de sus tierras y obligarlos a someterse a la autoridad española. A los indígenas, sin embargo, estas discusiones éticas no les reportaron ningún beneficio.
La situación fue bastante menos perniciosa en Canadá, donde los intereses comerciales franceses se centraban exclusivamente en el comercio de pieles. Muchos de los pueblos indígenas eran importantes proveedores de pieles de castor, nutria, rata almizclera, visón y otras especies. Hubiera sido contraproducente para los franceses haber maltratado a tan provechosos colaboradores. Además, era totalmente innecesario, ya que el aliciente de nuevas mercancías constituía un gran incentivo para los cazadores indígenas que transportaban las pieles a Montreal, Trois-Rivières y Quebec. Otro factor que favoreció la relativa independencia de los pueblos indígenas de Canadá fue la necesidad por parte de los franceses de encontrar aliados en sus guerras contra los ingleses, tanto en el sur (en las 13 colonias) como en el norte (en las costas de la bahía de Hudson). Así, los franceses y los ingleses utilizaron a los indígenas como ‘ejércitos’ en sus guerras, como en la guerra Francesa e India.
Mientras que los franceses tendían a considerar a los pueblos indígenas como iguales y aceptaban los matrimonios mixtos, los ingleses no mostraban tal inclinación. El desprecio inglés procedía en gran medida de las tensiones y fricciones generadas por el ansia de los británicos por poseer cada vez más territorio. A diferencia de los franceses en Canadá, los ingleses colonizaron la costa atlántica de los actuales Estados Unidos a escala masiva, y en este proceso desalojaron a multitud de tribus.
Unos siglos después de que llegaran los conquistadores (concretamente en 1819) un indio le escribió una carta al Presidente de los EEUU (James Monroe) expresando en ella los sentimientos del pueblo indio y el amor por su tierra.


CARTA DEL INDIO SEATTLE. CARTA AL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS JAMES MONROE EL 1819.
"El gran jefe de Washington ha mandado hacernos saber que quiere comprarnos las tierras junto con palabras de buena voluntad. Mucho agradecemos este detalle porque de sobra conocemos la poca falta que le hace nuestra amistad. Queremos considerar el ofrecimiento porque también sabemos de sobra que, si no lo hiciéramos, los rostros pálidos nos arrebatarían las tierras con armas de fuego.
Pero, ¿cómo podéis comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esta idea nos resulta extraña. Ni el frescor del aire ni el brillo del agua son nuestros. ¿Cómo podrían ser comprados? Tenéis que saber que cada trozo de esta tierra es sagrada para mi pueblo. La hoja verde, la playa arenosa, la niebla en el bosque, el amanecer entre los árboles, los pardos insectos...son sagradas experiencias y memorias de mi pueblo. Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra cuando comienzan el viaje a través de las estrellas. Nuestros muertos, en cambio, nunca se alejan de la tierra, que es la madre. Somos una parte de ella y la flor perfumada, el ciervo, el caballo y el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre: todos pertenecen a la misma familia.
El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados. Si os la vendiésemos, tendríais que recordar que son sagradas y enseñarlo así a vuestros hijos. También los ríos son nuestros hermanos porque nos liberan de la sed, arrastran nuestras canoas y nos procuran los peces. Además, cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de la vida de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre. Si, gran jefe de Washington: los rios son nuestros hermanos y sacian nuestra sed, son portadores de nuestras canoas y alimentos de nuestros hijos. Si os vendemos nuestra tierra, tendréis que recordar y enseñar a vuestros hijos que os ríos son nuestros hermanos y que también lo son suyos. Y por lo tanto deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.
Por supuesto que sabemos que el hombre blanco no entiende nuestra forma de ser. Tanto le da un troza de tierra u otro, porque no la ve como hermana, sino como enemiga. Cuando ya la ha hecho suya, la desprecia y sigue caminando. Deja detrás la tumba de sus padres sin importarle. Secuestra la vida de sus hijos y tampoco le importa. Tanto la vida de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devora la tierra dejando detrás solo un desierto.
No lo puedo entender. Vuestras ciudades hieren los ojos del hombre de piel roja. Quizá sea porque somos salvajes y no podemos comprenderlo. No hay un solo sitio tranquilo en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar donde se pueda escuchar en la primavera el despliegue de las hojas o el rumor de las alas de un insecto. Quizás es que soy un salvaje y no comprendo bien las cosas. El ruido de la ciudad es un insulto para el oído. Y yo me pregunto: ¿qué clase de vida tiene el hombre que no es capaz de escuchar el grito solitario de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la balsa? Soy un piel roja y no lo puedo entender. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos.
Cuando el ultimo piel roja haya desaparecido de esta tierra, cuando no sea mas que un recuerdo su sombra, como el de una nube que pasa por la pradera, entonces todavía estas riberas y estos bosques estarán poblados por el espíritu de mi pueblo. Porque nosotros amamos este país como ama un niño los latidos del corazón de su madre.
Si decidiese aceptar vuestra oferta tendré que poneros una condición: que e hombre blanco considere a los animales de estas tierras como hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida.
Tengo visto millares de búfalos pudriéndose abandonados en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una maquina humeante puede importar mas que un búfalo al que nosotros matamos solo para sobrevivir.
¿Qué puede ser del hombre sin los animales?. Si todos los animales desaparecieren, el hombre moriría en una gran soledad. Todo lo que le pasa a los animales muy pronto le sucederá también al hombre. Todas las cosas están ligadas.
Debéis enseñar a vuestros hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurre a la tierra les ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a si mismos.
De una cosa estamos bien seguros: la tierra no pertenece al hombre, es el hombre el que pertenece a la tierra. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado. El hombre no tejió la trama de la vida. El es solo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a si mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. Después de todo, quizá seamos hermanos. Ya veremos.
Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra algún día: nuestro Dios es el mismo Dios. Vosotros podéis pensar que ahora El os pertenece lo mismo que deseáis que nuestras tierras os pertenezcan. Pero no es así. El es Dios de todos los hombres y su compasión alcanza por igual al piel roja y al hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inspirado para El y si se daña provocaría la ira del Creador.
También los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus. El hombre no ha tejido la red de la vida. Solo es uno de esos hilos y esta tentado a la desgracia si osa romper esa red. Todo esta ligado entre si como la sangre de una misma familia. Si ensuciáis vuestro lecho, cualquier noche moriréis sofocados por vuestros propios excrementos.
Pero vosotros caminareis hacia la destrucción rodeados de gloria y espoleados por la fuerza de Dios, que os trajo a esta tierra y que por algún designio especial os dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese designio es un misterio para nosotros, pues no entendemos por que se exterminan los búfalos, por que se doman los caballos, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento secreto de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlanchines.
¿Dónde está el bosque espeso? Desapareció.
¿Dónde esta el águila? Desapareció.
Así se acaba la vida y solo nos queda el recurso de intentar sobrevivir."



5.-LA POBLACIÓN INDÍGENA EN NUESTRO SIGLO.

5.1.-ESTADOS UNIDOS Y CANADA.
La población indígena de los Estados Unidos ha disminuido constantemente durante el siglo actual; en 1990 representaba cerca de dos millones, un 0,8% de la población total estadounidense. Según la oficina del censo de Estados Unidos, la población indígena aumentó más de un 20% entre 1980 y 1990. Algo más de un tercio vive en reservas indias; casi la mitad vive en zonas urbanas, por lo general, en las proximidades de las reservas. El gobierno de Estados Unidos administra unos 23 millones de hectáreas para 314 tribus y grupos reconocidos a nivel federal en forma de 278 reservas en 35 estados, además de pueblos, ranchos y otros terrenos. Los grupos indígenas continúan operando como gobiernos federales independientes en lo que queda de sus territorios originales.
Los indígenas de Canadá sufrieron en menor grado la invasión europea. La disputa por las tierras fue mínima debido a la escasa población del territorio canadiense; se calcula que cuando llegaron los primeros colonizadores europeos sólo residían unos 200.000 indígenas en el territorio actual de Canadá. La población disminuyó durante el siglo pasado, pero los indígenas canadienses no tuvieron que sufrir las guerras indias de Estados Unidos, ya que la Ley India de 1876 sentó las bases legales de su organización. En la actualidad constituyen un 2% de la población canadiense y pertenecen sobre todo al grupo lingüístico algonquino; otras ramas lingüísticas representadas son las iroquoiana, salishana, atapascana e inuit (eskimoana). Están divididos en unos 600 grupos o bandas. El gobierno federal canadiense proporciona a estas comunidades escuelas y otros servicios para cubrir sus necesidades educativas y sociales. La población ha aumentado en los últimos años debido a un mejor nivel sanitario. Los inuit son probablemente quienes hayan sufrido una mayor interferencia en su estilo tradicional de vida debido a la minería, los proyectos hidroeléctricos y la extracción de petróleo en sus territorios. Un plan establecido en 1991 prevé la creación de unos 2.000.000 km2 de Territorios del Noroeste de Nunavuat (‘nuestra tierra’ en lengua inuit), un territorio canadiense independiente para este pueblo que está previsto alcance su autogobierno.

5.2.-AMERICA LATINA.
La población indígena de América Latina se estima en unos 26,3 millones, aunque la mayor parte vive en Bolivia, Ecuador, Guatemala, México y Perú. Clasificados como campesinos por los respectivos gobiernos de los países en que habitan, la gran mayoría vive en una pobreza extrema en las remotas áreas rurales donde a duras penas consiguen sobrevivir de la agricultura. Los campesinos indígenas constituyen el 60% de la población total de Bolivia y Guatemala. La mayoría de los latinoamericanos son mestizos y juntos representan un 85% de la población de México, Bolivia, Panamá y Perú, un 90% de la de Ecuador y casi la totalidad en Chile, Honduras, El Salvador y Paraguay. La América Latina moderna tiene, por consiguiente, una deuda notable con respecto a su herencia indígena.
Los tarahumara, que viven en un pequeño poblado de la zona de Chihuahua, al noroeste de México, han logrado conservar la forma de vida de sus ancestros.
Sólo el 1,5% de la población indígena de Latinoamérica se puede calificar de tribal, lo que no es ninguna sorpresa, ya que las culturas prehispánicas crearon civilizaciones de gran complejidad. Todavía hoy existen grupos tribales en Brasil, Colombia, Panamá, Paraguay y Venezuela. Muchos de estos grupos viven en la Amazonia, donde subsisten a base de la caza, la pesca y la recolección de raíces. La actual expansión de Brasil por la selva, sin embargo, amenaza la supervivencia física y cultural de las tribus amazónicas, ya que las enfermedades importadas por los foráneos están diezmando a la población, y la explotación minera y la construcción de autopistas arrasa sus territorios.
La mayor tribu brasileña sin civilizar en la actualidad es la yanomami, con unos 22.000 individuos, para la que el gobierno proyecta crear un parque protegido. Sin embargo, los antropólogos estiman que los yanomamis necesitarían al menos 6,4 millones de hectáreas para poder mantener su forma de vida tradicional.
La población indígena total de Latinoamérica incluye algo más de 600 grupos indígenas diferentes, con su propia lengua o dialecto. Igual que los indígenas del norte del continente, viven en entornos absolutamente dispares en cuanto a clima y condiciones, que oscilan desde la selva, el desierto hasta las cimas de grandes sistemas montañosos, como los Andes.
Las poblaciones indígenas y mestizas, a menudo pobres y marginadas de la sociedad, han alentado a veces el radicalismo político por cuestiones de subsistencia. La llamada teología de la liberación, que nació en Latinoamérica, ofrece como promesa principal la mejora de su situación económica y social. Los movimientos sociales ocurridos a finales del siglo XX en algunas zonas habitadas por una mayoría indígena, como el movimiento de los zapatistas en Chiapas (México), han vuelto a poner de manifiesto la necesidad urgente de mejorar las condiciones de vida de esta población.




BIBLIOGRAFÍA:
-ENCICLOPEDIA DE LA NATURALEZA. LA AMAZONIA. TOMO 10.
Editorial: Debate/ Itaca/ Círculo.
Madrid, 1985.
-GRAN DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO UNIVERSAL. TOMO XI.
Editorial: Alfredo Ortells.
Valencia, 1980.
-AREAS. TOMO DE HISTORIA.
Editorial: CREDSA.
Barcelona, 1989.
-GRAN ENCICLOPEDIA RIALP. TOMO 12.
Editorial Rialp.
Madrid, 1981.
-ENCICLOPEDIA ENCARTA 2000.


TRABAJO REALIZADO POR: María Isabel García Ferro

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